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CINCO AÑOS DE CAMBIOS PRODUCTIVOS
Durante el último lustro, la inversión y la productividad han sido los primeros elementos en la agenda de las mejores empresas colombianas. El mundo empresarial en Colombia es hoy bien diferente al de hace cinco años. Las empresas líderes han dado un salto hacia adelante en términos de inversión y capacidad estratégica, su oferta de productos es mayor, su calidad mejor y ahora producen, mercadean y, lo más importante de todo, piensan de una manera diferente.
En la superficie, es posible que el cambio no sea evidente para muchos. En el año 2002, el 80% de los establecimientos de las 5.000 empresas no financieras más grandes del país estaba en los sectores de industria, comercio, servicios y petróleo. Tenía el 82% de los activos y hacía el 85% de las ventas. En 2007, esta estructura podría ser descrita casi exactamente en los mismos términos. Como en el pasado, en 2007 las mayores 100 empresas hicieron el 42% del total de las ventas de las 5.000, por cerca de $181 billones. Los nombres de las empresas que protagonizan estos movimientos también son prácticamente los mismos.
Sin embargo, una segunda mirada revela grandes transformaciones. El tamaño de los negocios ha aumentado sustancialmente. Los 5.000 establecimientos más grandes del país tenían activos por $323 billones en 2002, mientras que la cifra subió a $613 billones en 2007, un crecimiento del 14% compuesto por año.
Detrás de este crecimiento de los negocios hay una fuerte dinámica de inversión que se presenta a lo largo de la economía. La inversión, que estuvo represada en los años de crisis del comienzo de la década, se convirtió en el sello de distinción de las empresas líderes en este último periodo. La renovación tecnológica le ha permitido a muchas empresas sortear las difíciles condiciones de competitividad internacional que ha impuesto la revaluación del peso. Además, esta inversión en maquinaria y tecnología ha estado acompañada en muchos casos por un replanteamiento del papel que desempeña el capital humano en la organización. De esta manera, se está creando una brecha entre las empresas que han reconocido la importancia de la inversión en activos físicos y humanos y las que no lo han hecho. Esta distinción va a ser definitiva en la suerte de las empresas de aquí en adelante.
Más grandes, más rentables :
Ha cambiado sustancialmente la composición de varios sectores. En el periodo, cerraron sus puertas o salieron de las 5.000 empresas cerca de 152 negocios agrícolas (equivalentes al 40% de los que había en 2002); 20 de medios de comunicación (32% de los que operaban en ese año) y 250 industriales (15% del sector). A la vez, se abrieron 49 nuevos establecimientos de telecomunicaciones (un crecimiento de 50% frente a 2002), 32 de transporte (crecimiento de 37%), 9 de minería (crecimiento de 27%) y 219 de servicios (26% más). Las empresas se hicieron más grandes, pues los activos por establecimiento se duplicaron en los sectores de comercio, construcción, industria y el sector agropecuario.
Sin embargo, el cambio no está solamente en el tamaño. La principal consecuencia del salto productivo está en que hoy las empresas son mucho más rentables. El margen bruto de las 5.000 empresas -la diferencia entre las ventas y el costo de producción- se mantuvo prácticamente inalterado, pues pasó de 29,6% de las ventas en 2001, a 30,1% en 2007 (ver gráfico). A pesar de eso, la utilidad operacional creció 140%, pasando de ser el 4,7% de las ventas al 11,3%.
Las empresas lograron aumentar sus ventas en un 67,6%, pero no expandieron proporcionalmente su planta administrativa. En otras palabras, la productividad laboral mejoró sustancialmente. Este es el corazón de la transformación empresarial del último lustro.
Este patrón de aumento de ventas sin crecimiento en los costos se repitió en todos los sectores que tuvieron incrementos importantes en rentabilidad. Los concesionarios de vehículos mantuvieron su margen bruto en el periodo, pero multiplicaron por tres su utilidad operacional -pasó de 1,6% a 4,9% de las ventas- porque aumentaron su facturación en 284%, mientras conservaron los gastos en la misma proporción de 2001. En minería, el margen bruto incluso se redujo de 28,5% a 26,4%, pero la utilidad creció 35% porque las ventas se duplicaron. Este mismo patrón se observa en un amplio rango de sectores, desde publicidad hasta construcción.
Disponible en: http://www.dinero.com
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