CÓMO AHORRAR DINERO Y SALVAR EL MEDIO AMBIENTE
A mal tiempo económico, buena cara ecológica. Los consumidores pueden ahorrarse muchos pesos anuales siendo más eficientes, responsables y ecológicos en su uso de la electricidad, la luz, el agua, la climatización o el transporte. Diversos consejos permiten así convertir el medio ambiente y el bolsillo de los ciudadanos en perfectos aliados.
El consumo de energía se puede disminuir sin menoscabo del confort, contribuyendo a reducir su impacto en el medio ambiente y en la factura. Los electrodomésticos se llevan casi la mitad del gasto, por lo que conviene adquirir aparatos que se ajusten a nuestras necesidades y de alta eficiencia energética (clase A o A++). Por ejemplo, una nevera de tipo A++ (el que menos consume) ahorrará en sus 15 años de vida una media de $3,400,000 Pesos con respecto a uno de tipo G (el menos eficiente).
Otro de los grandes gastos energéticos domésticos corresponde a la iluminación (el 18% del total). Cambiar por ejemplo seis bombillos convencionales por los bombillos ahorradores puede evitar pagar entre $150,000 y $200,000 Pesos anuales. Estos bombillos son un poco más caros que los convencionales, pero su larga vida útil y su menor consumo energético los hace mucho más económicos y ecológicos a largo plazo.
El uso del computador también puede ser ecológico y económico: activar el modo "Energy Star" permite consumir menos energía y ahorrar hasta $300,000 Pesos al año. Una ampliación de memoria RAM y disco duro puede ampliar su vida útil, y evitar la compra de uno nuevo. El consumo de papel también se puede disminuir, aprovechándolo por las dos caras, reutilizando el papel usado, etc.
En cuanto al resto de electrodomésticos, es recomendable apagarlos si no se utilizan o mejor, desconectarlos y con esto se puede ahorrar mas o menos $150,000 Pesos al año. Para facilitar el apagado de múltiples aparatos, es muy útil una regleta de varios enchufes. Asimismo, conviene prescindir de pilas y baterías, y utilizar baterías recargables.
Transporte
A la hora de desplazarse, reemplazar el uso del automóvil por la bicicleta o ir caminando, además de ser más sano, puede ahorrar en gasolina una media de $4,000,000 Pesos anuales, sin olvidar los gastos asociados al carro, como seguros, mantenimiento, impuestos, etc. No obstante, si no es posible, el transporte público es la siguiente opción más ecológica y económica.
Para quienes no tengan más remedio que utilizar el automóvil, compartirlo puede ser una buena elección: en 2007 más de 20.000 personas en España lo hicieron a diario u ocasionalmente, lo que supuso evitar la circulación de más de 7.000 vehículos, el ahorro de unos $4,500,000 Pesos por persona y la reducción de emisiones de CO2 equivalente al generado por más de 3.000 hogares en un año.
Asimismo, tener el carro en perfectas condiciones, como por ejemplo con los filtros en buen uso o los neumáticos correctamente inflados, puede suponer un ahorro de $300,000 Pesos. Por otra parte, hacer gala de una conducción eficiente permite un menor impacto medioambiental y un ahorro para el bolsillo de $1,500,000 Pesos al año. Entre los consejos para esta eco-conducción se encuentra llevar una velocidad prudente (a más de 100 km/h el consumo se dispara) y a 2.500 revoluciones (en carros de gasolina) y 2.000 (modelos diesel); conducir sin acelerones ni frenazos bruscos; evitar el aire acondicionado; no llevar carga innecesaria ni portaequipajes en el techo; y utilizar automóviles de menor consumo o de combustibles y tecnologías alternativas.
Por otra parte, cabe plantear alternativas como el teletrabajo (trabajar desde casa dos veces a la semana puede suponer un ahorro en gasolina de 460 euros al año), o realizar videoconferencias en vez de reuniones físicas, lo cual evita también el gasto en transporte y hotel y su correspondiente impacto ambiental. Y en cualquier caso, no hay que olvidar que las oficinas también pueden ser ecológicas.
Ahorrar agua
Disminuir el gasto de agua es otra medida importante que puede ahorrarnos una buena cantidad de dinero y favorecer al medio ambiente. Cada persona consume de media al día 150 litros de agua, de los que entre el 60 y el 75% se destinan al baño. Mediante una serie de hábitos y sistemas eficientes es fácil reducir de manera importante estas cantidades.
En la cocina también se pueden hacer pequeños gestos que supondrán una interesante disminución de la factura de luz y agua, como por ejemplo utilizar un lavavajillas de alta eficiencia o lo s ahorradores de agua que se instalan en la boquilla del lavaplatos y de los lavamanos.
A la hora de lavar la ropa, cargar al completo el tambor y siempre que se pueda utilizar el programa en frío, ya que el 85% de la energía se destina a calentar el agua. Después, colgar la ropa en tendederos en vez de utilizar secadoras. Por su parte, también se puede evitar gastar en gran cantidad de productos de limpieza industriales, que pueden sustituirse en muchos casos por agua, jabón, trapos ecológicos y consejos caseros. Y cuando se quiera limpiar el auto, un simple balde y una esponja podrán evitar también el alto gasto de agua que produce una manguera.
El agua embotellada, además de ser cara, genera grandes cantidades de basura. En su lugar, se puede utilizar una botella de aluminio reutilizable o un termo que nos servirá también para el café.
En cuanto a los consumidores que tengan jardín, el gasto de agua puede reducirse considerablemente si se escogen las especies adecuadas y se selecciona un buen sistema de riego. Por ejemplo, el césped necesita el 70% del agua del riego en un jardín convencional. En su lugar, la Xenojardinería ofrece también posibilidades decorativas y poco exigentes con el agua.
Otra opción interesante es la horticultura ecológica de ciudad: cada vez más ciudades cuentan con estos huertos urbanos, en los que se cultivan tanto productos naturales para autoconsumo como valores ecológicos, una práctica aplicable incluso al balcón de casa. Asimismo, asumir el hábito de compostar permite reutilizar y reciclar la basura como abono natural, evita la utilización de bolsas de plástico o abonos químicos, y disminuye el gasto público en recogida, traslado y tratamiento de residuos.
Aislamiento y climatización
Adaptarse de forma óptima al calor y al frío es también sinónimo de un importante ahorro monetario. Cada grado que se baje el termostato (lo ideal es mantener una temperatura interior de 20º C) puede ahorrar unos $150,000 Pesos al año. Una buena medida supone utilizar la climatización por habitaciones y horarios, como por ejemplo el baño a la mañana y el salón a la tarde, para lo que se pueden instalar temporizadores. Asimismo, el mercado ofrece numerosos sistemas para ahorrar en calefacción o en aire acondicionado que reducirán el consumo y ayudarán al medio ambiente.
Por otra parte, los edificios también pueden contar con diversas infraestructuras que les permitan gastar menos, como el aislante térmico, que reduce el consumo energético en un 30%, de ahí que varias instituciones en Europa ofrezcan ayudas para introducirlo en los edificios, especialmente al rehabilitarlos. En este sentido, el modelo ideal es el de las casas ecológicas, que ahorran dinero cuidando el medio ambiente.
Los consumidores responsables, inteligentes y ecológicos en sus hábitos de compra pueden ahorrar importantes cantidades de dinero y contribuir así a cuidar del medio ambiente. En este sentido, los consejos son múltiples:
1. Comprar sólo lo necesario y no dejarse influir por modas o publicidades agresivas.
Comparar productos para hacerse con los que tengan una mejor relación precio-calidad: no siempre lo más caro es lo mejor.
2. Asumir las tres erres del ecologismo (reducir, reutilizar y reciclar) y evitar los productos de usar y tirar no sólo permitirá ahorrar al consumidor, sino a toda la sociedad, y reducirá los residuos y la contaminación.
3. Buscar productos más económicos o de segunda mano, e intercambiar objetos (Freecycle) tanto en nuestro entorno como en Internet. Por ejemplo, la ecorropa permite reutilizar las prendas o teñirlas para darles una nueva vida. De forma similar, se puede hacer buen uso de las bibliotecas públicas en vez de comprar libros y películas.
4. Ser más activos y concienciados, lo que significa estar informados y reclamar a las instituciones más acciones por el medio ambiente, como la instalación de más puntos limpios, más contenedores de reciclaje, carriles bici, etc.
5. Seguir los consejos para reducir la huella ecológica y la huella de carbono
Fuente: http://www.ceroco2.org/Noticias/Noticia.aspx?id=975